¿Era Jesús un socialista y revolucionario del siglo I?

Por Daniel Urrego.


Todo aquello que compone al Jesús histórico es sin duda algo curioso para toda persona que conozca incluso lo más mínimo del evangelio, esto aplica aún para quienes solo los toman (los evangelios) como fuentes históricas y no como la Palabra de Dios (cosa que si hacen los cristianos). Mediante los documentos históricos que relatan la vida y ministerio del mesías podemos ver distintas instrucciones, consejos y predicas, además ciertas actitudes a revisar para reconocer si, aunque no lo dijere de forma explícita, Jesús hubiese sido promotor de alguna idea.

El tema de la política y lo social es sin duda algo que nos compete a todos como miembros de una sociedad; en Latinoamérica, desde donde escribo este artículo, en particular, Colombia, se dan distintas opiniones de un sector y del otro, en el que, obviamente la iglesia se involucra hasta cierto punto. Sin embargo, el motivo de lo que escribo aquí es debido a un discurso que ya he visto varias veces y, además, parece estar normalizado en el contexto universitario en el que me encuentro; con la idea de que Jesús, tal y como lo conocemos de los evangelios, fue un revolucionario (anarquista) que practicó a lo largo de su vida el socialismo (aun cuando este no había sido propuesto como modelo económico), todo esto con base  en ciertos eventos narrados en la biblia que mencionare a continuación:  1. Jesús invirtió una buena parte de su tiempo con viudas, pobres y prostitutas; 2. que además podemos ver  una ocasión en la cual  menciono que para un rico era tan fácil llegar al reino de los cielos como para un camello pasar por el ‘ojo de una aguja’ (Mateo 19:23:26), y por último, en otra ocasión observamos que a un joven que le pregunto cómo obtener la salvación, este le respondió que además de obedecer los mandamientos  una cosa le faltaba, y esto era repartir sus riquezas a los pobres y necesitados (Marcos 10:17-22).

Antes de empezar, me gustaría aclarar que no estoy defendiendo ningún sistema en particular, desde la perspectiva bíblica hay cosas positivas que se pueden tomar de un lado o del otro; sin embargo, quiero invitar a la reflexión sobre la relación planteada inicialmente de Jesús y el socialismo.

¿Son estas razones suficientes para afirmar que Jesús promovió una especie de socialismo para el primer siglo?

Vamos a profundizar en lo propuesto. Para entender el porque de las afirmaciones hechas por Jesús que se citan con anterioridad, hay que tener una cosa clara, el interés principal de Jesús siempre fue la vida espiritual de cada una de las personas a las que les hablaba. Esto por supuesto no significa que nunca estuvo involucrado en instrucciones para la política, recordemos que en una ocasión cuando se le quería colocar una trampa le preguntaron si el pueblo debía pagar los impuestos al cesar, a lo que el respondió: “dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo de Dios”; Además de ello siempre enseño el sometimiento a las autoridades, entendiendo por supuesto que la máxima autoridad de cada ser humano es Dios y prima por encima de todo someterse a Él, más adelante, podemos vemos que incluso mantenía buena relación con centuriones romanos como en fue el caso de  Mateo 8:5, donde resalto la fe que uno de ellos había tenido.

Así como se citan versículos para respaldar la idea de que Jesús promovió una especie de repartición de riqueza, en Lucas 12:13 podemos ver que se negó precisamente a esto, encarando la codicia del hermano que deseaba obtener parte de la herencia de su coheredero quien le pedía justamente lo mencionado, “repartir la riqueza”. Jesús motivaba a las personas a producir; mediante la parábola de los talentos, vemos claramente que se espera de nosotros el sacar provecho de las cosas que tenemos en el momento en lugar de guardarlas, esto es algo que se asemejaría más al capitalismo, de hecho.

Si, Jesús dijo que a un rico le es difícil entrar al reino de los cielos, pero la analogía esta mal entendida. En la antigüedad los ‘Ojos de aguja’ eran huecos que tenían las murallas que rodeaban un territorio, mediante las cuales pasaban los camellos que traían comercio de fuera de dichos territorios; por seguridad, estos huecos eran estrechos y los camellos al entrar tenían dificultades e incluso llegaban a herir sus piernas un poco. Si tenemos presente que el interés de Jesús (como vemos en todo el nuevo testamento) es en esencia la vida espiritual de la gente, nos damos cuenta de que el recriminaba el amor al dinero que tenían los hombres, no la posesión de este sin más, porque como vimos antes, mediante enseñanzas el promovió que fuésemos productivos claro, esto teniendo presente que todo debe ser con la mirada puesta en una vida espiritual plena.

Ahora puede decir usted ¡pero Jesús practicó una especie de ‘vandalismo’ cuando expulsó a los comerciantes del templo! sin embargo, aquí lo más importante era el contexto, no fue el hecho de que existiera comercio, si no mas bien el lugar en el cual se practicaba, claramente Jesús expresa con indignación “¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?”; Su frustración expresada en acción fue producto de que se usara el templo (el lugar más Santo) para comercio, no contra algún sistema en particular.

Jesús si estaba interesado en los olvidados y en los pobres, en ocasiones les brindó ayuda, sano a paralíticos y a leprosos que eran las personas más rechazadas por la sociedad, predico a prostitutas y convivió con gente necesitada, siempre como ya hemos repetido, impulsando a las personas a enfocarse en sus vidas espirituales por encima de lo demás; en adición, esas no son razones suficientes para considerarse ‘socialista’, hay varias ideas propuestas por el socialismo con las que Jesús no hubiese estado de acuerdo.    

Teniendo en cuenta la premisa importante que hemos establecido (Jesús siempre se ocupó de lo espiritual), ¡Claro que fue un revolucionario! Tomó a sus discípulos de lugares muy diferentes a los esperados por los religiosos en la época, encaró la xenofobia que existía entre judíos y samaritanos, rompió barreras en el ideal de relación establecida para esos tiempos con respecto a los maestros, tuvo una de sus charlas más personales con una mujer, rompiendo la cultura machista, y nunca tuvo problema en señalar las falencias en la vida espiritual de los religiosos o de quien fuera.  Sin embargo, nunca se opuso a sus autoridades romanas en un sentido de anarquía, de otra forma hubiese sido mucho más fácil para Poncio Pilato el juzgarlo, y como ya vimos tenía buena relación con algunos centuriones. Precisamente por eso fue juzgado por los judíos, ellos esperaban un Mesías hasta cierto punto anarquista, que acabara con el auge de Roma y estableciera su pueblo; pero Jesús por otro lado vino para morir por los pecados de la humanidad, para salvación de todos, pobres, ricos, huérfanos, asalariados, enfermos, etc. Claro que esta interesado en que exista justicia y le duele el sufrimiento de nosotros como humanos, después de todo vino y se hizo vulnerable a todo, hasta el punto de la cruz, la cual fue su motivo desde el principio hasta su muerte (que es la muestra máxima de Justicia y Amor por parte de Dios) y más importante, su resurrección.

Para concluir, como seguramente habrá lectores que tengan inclinación hacia una u otra idea, mi invitación es primero a reflexionar sobre dos cosas, recuerde que entre los discípulos estaba Pedro, que en un principio era zelote (anarquista), pero también estuvo Mateo que fue recaudador de impuestos, seguramente en algún punto, una que otra discusión pudieron tener, podría imaginarse usted, aun así, lo claro es que Jesús disciplino, transformo y también murió por ambos. Lo segundo es invitarlo a que todos llevemos a la practica lo que Jesús claramente promovió desde un principio; amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Cosa que usted puede (y debe) hacer desde la posición política que desee, no nos olvidemos de lo primero, Dios por encima de todo; pero tampoco de lo segundo, que puede reforzarse con lo escrito en Santiago 1:27.

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